viernes, 6 de septiembre de 2013

La vulnerabilidad del talento


Hasta la fecha la autogestión ha sido la senda elegida para dirigir los destinos de la Selección Española de Baloncesto y nada hace indicar que en este Campeonato de Europa el camino se vaya a desviar. Los roles siguen estando definidos y los jugadores se ciñen a ellos. Raro sería lo contrario pues ellos son al fín y al cabo los que los han repartido.



Este modelo tan solo tiene una parte mala, cuando el talento individual es insuficiente. Ante Croacia sobró, pero ante Eslovenia la pizarra rival nos ha puesto firmes. No será por imprevisto por lo que ha resultado menos doloroso. Cuando un entrenador que ha conseguido lo máximo con lo mínimo se planta delante tuyo (crónica que ya se ha encargado de reseñar el maestro Javier Gancedo en el próximo número de Cuadernos de Basket) y tú no tienes armas para contrarrestarlo, o teniéndolas no las quieres utilizar, sabes que el final de la película no va a ser feliz. Afortunadamente, si de silogismos de pantalla se tratara, no sería una película, sería una serie de la que, por otra parte, sólo se han emitido dos capítulos.



Las ausencias en el elenco de actores tampoco ayudan, más aún cuando hay varios interpretes cuyo papel queda poco claro. Nos hemos acostumbrado a bellos y apuestos galanes en pantalla pero, por ley de vida, la cámara termina por dejar de quererte. Como le dijo Arturo Fernández a Carlos Larrañaga, si no aparecían jóvenes actores para hacer de galán, tendrían que acabar saliendo a escena con arrugas, bastón y dentadura postiza.



La conclusión de hoy es que la autogestión no basta cuando tu talento ya no es el que era. A tiempo están de intentar remediarlo. Si el director de la serie no tiene bagaje, al menos el ayudante de dirección sí lo tiene y muy bueno. Hay que aprovecharlo.

miércoles, 26 de junio de 2013

Análisis final


Terminó la Liga Endesa, la liga de la crispación arbitral, con unas series finales entre Real Madrid y Barcelona donde la crispación rozó por momentos lo insoportable, más aún tras la disputa del primer partido de la final. No recuerdo un nivel tal de fijación con el arbitraje ni siquiera en la famosa final Real Madrid – Barcelona con Petrovic y Neyro de por medio.



A mitad de series ya escribí una entrada acerca del criterio arbitral y aplicación del reglamento en situaciones puntuales, leer aquí. Las ausencias de algún veterano como Redondo o Martín Bertrán llaman un poco la atención. La cosa empezó mal pero terminó con final feliz, el final que gusta a todos los árbitros, nadie habló del arbitraje al final del último partido. No obstante, los 9 árbitros que pitaron en las finales (alguno hasta en 3 ocasiones) pueden ser separados en 3 grupos, a saber, los que han salido revalorizados, los que ni frío ni calor y los que han sido señalados.



En el grupo de los que mantienen su status deben quedar situados Hierrezuelo, Arteaga y García González. Hierrezuelo arbitró como principal los partidos 2 y 4, ambos con García González que arbitró los mismos. Perfecto el 2º partido y lo hubiese sido también el 4º de no ser por el error en la fuera que García González señala erróneamente a favor del Barcelona. No creo que lo hayan marcado por muy evidente que fuera el error. El 2º partido era un marrón para cualquiera y lo sacaron de manera brillantre. Arteaga pitó el 3º y 5º y cumplió con creces. Tanto Arteaga como Hierrezuelo cumplieron y dado que ocupan lo más alto del escalafón, difícil resulta pues que salgan más revalorizados aún. Lástima el error de García González que le mantiene en este grupo cuando debería haber estado entre los valores en alza.



El grupo de los señalados incluye a Peruga, Pérez Pérez y, sobre todo, a Pérez Pizarro. Pérez Pérez fue el que advirtió a Mavrokefalidis de la irregularidad en sus tiros libres sin llegar a sancionarle. Se quedó entre dos aguas, ni obvió, ni castigó. Compareció al 3º de las finales y ya no volvió a actuar en el resto de la serie. Partido extraño el suyo, con muchas señalizaciones por su parte que, según parece, Mateo Ramos prefiere corran a cargo del principal. Criterio extensivo a Europa donde vimos a un árbitro como Cerebuch, del tipo que gusta protagonizar el 80% de las pitadas, ir de árbitro principal a la final de la Euroleague en detrimento de un menos protagonista con los años Luigi Lamonica. Valga como aviso para navegantes... Los otros dos árbitros incluidos en el grupo de los devaluados serían dos de los tres intervinientes en el primer partido de la final. Tanto el principal, Pizarro, como el tercero, Peruga, hicieron debut y despedida. La invasión de pista y posteriores insultos no fueron convenientemente castigados por parte del principal, tomando sus dos compañeros la actitud recomendada desde Dirección Técnica, la inhibición del conflicto y que el principal se la ventile sólo. Uno, Conde, fue premiado hasta con dos actuaciones más, hecho que no alcanzo a comprender, y otro, Peruga, quedó marcado para el resto de las finales por su indecisión en la última posible falta favorable al Barcelona. Difícil inhibirse, la tenía delante.



Las protestas, al principal.



Salen reforzados de las finales Conde, Jiménez y Cortés. Empezaré por el último. Actuó de tercero en el 2º partido de la final, con las brasas del 1º todavía esparcidas por el parquet. En su linea, Cortés dando la cara y completando una sola actuación que le llevaba directamente a representar el arbitraje español en los Juegos del Mediterraneo y terminar pitando la Final. Jiménez intervino de tercero en los partidos 3 y 5, siempre con Arteaga de principal. Cumplió muy bien y tuvo gran parte de culpa de que nadie hablara del arbitraje una vez finalizado el último partido. Será nuestro representante en el Mundial U19 de Praga, árbitro joven y con muchísima proyección. Me dejo a Conde para el final. Escondido en el primer partido, ninguna jugada polémica que solventar y las trifulcas, según los jefes, son cosas del principal. Cara a ellos se ve que cumplió porque repitió en el 4º y 5º. La jugada tonta del 4º le tocó a García González y lo suyo lo solventó muy bien. Ya en el 5º, apoyado en Arteaga y un excelente tercero como Jiménez, sacó con nota alta el partido, yendo de menos a mas en el conjunto de las finales y actuando en más ocasiones que ningún otro. Es mejor árbitro de lo que demostró ser en el primer partido, su nivel es más el del tercero que el del primero.



Se acaba la temporada. Descanso para unos, torneos internacionales para otros. Les toca hacer balance, autocrítica y cargar pilas para la siguiente. El verano se acaba pronto.


lunes, 17 de junio de 2013

Mi encuentro con el Sheriff


18 de abril de 1993 en Llíria. Tarde soleada y ambiente por todo lo alto. Cáceres regresaba al Plà de l'Arc para decidir en un 5º y definitivo partido quién se llevaba el Play-out y quién se hundía en la 1ª B. La afición cacereña se dio cita en torno al millar de personas. Pese al 2-2 que registraba hasta ese momento la serie, las sensaciones eran bien distintas. Nadie lo admitía pero todo el mundo pensaba que los extremeños debían haber solucionado el asunto mucho antes. Otros, incluso, creíamos que ni siquiera debían estar disputando el Play-out. Así se presentaba el desenlace.



Accedí al pabellón por la puerta de abajo, la que conduce a vestuarios. Saludé a la gente de seguridad y apareció Marcelino, viejo camarada de tertulias baloncestísiticas, del Llíria hasta las trancas y profesor en el instituto donde yo estudiaba, aunque él ejercía en una rama diferente a la que yo cursaba. Me hizo entrega de mi entrada, que mostré a los de seguridad, y nos despedimos ahí mismo ya que teníamos ubicaciones opuestas en la grada. A mí me tocaba en medio de la afición extremeña, justo en la parte contraria a donde se hallaba la puerta.



No tuve problemas en encontrar un acceso a la grada desde abajo, conocía bien aquellos túneles. Decidí tomar el camino que mejor conocía, el del vestuario arbitral. Lo que no pensé es que para llegar allí tenía que pasar por delante de los vestuarios de jugadores. No tardé en divisar la figura de un hombre vestida con traje azul oscuro. Menudo, enjuto, a cada paso que daba hacia él se me iba haciendo más familiar. Allí estaba el sheriff. Daba pasos pausados en círculo, meditabundo, con los brazos cruzados. Mientras su mano izquierda estaba donde debía, la derecha se rascaba nerviosamente su barbilla. Al pasar junto a él no pude callarme. Con el mejor acento catalán que fui capaz de disfrazar mi valenciano contaminado de ciudad le dije:



-No sé qué cony feu jugant un cinqué partit, pero molta sort Manel.



Apenas levantó la mirada, esbozó una media sonrisa y sin dejar de mantener los brazos cruzados se encogió de hombros y me respondió



-Gracies, jo tampoc.



Cada uno seguimos a lo nuestro. El trazando círculos y pensando en el partido. Yo buscando la puerta de acceso a la grada.



Hasta muchas horas después de finalizado el partido, con el guión que por desgracia había supuesto antes de empezar, no fui consciente del jardín en el que había estado a punto de meterme. Todo Dios sabíamos de sus malas pulgas. Por fortuna para mí a Llíria vino sin ellas.



Estés donde estés, sigue siendo como fuiste, porque algún día espero volver a saludarte.




El Chichi de Africa





Hasta hace un año, el periodismo deportivo y más concretamente el periodismo de baloncesto tenía su musa, su diosa. Esta era Maria Antonia Martínez, la cual desde principios de los 80 nos ilustraba a los televidentes de la época con sus claros y didácticos comentarios acerca de las excelencias blancas y la podredumbre nauseabunda estigmatizada en color blau-grana. De paso, comentaba baloncesto femenino (memorables duelos entre el Celta y el Picadero Comansi de María Planas, señora de Portela).




Su existencia estuvo jalonada de incidentes estrambóticos como el intento de entrevista a Chicho Sibilio, quien le apartó el micrófono con gran "amabilidad" y sobre la que dijo ante el micrófono de otro compañero "esta tía no tiene ni puta idea...". Se quedó corto. Su final vino marcado por su incursión en el mundo de la natación y la inolvidable tarde en que me senté frente a la tele con mi bocata de foie-gras Apis a ver el Mundial de Natación en piscina larga. Esa tarde la prueba reina eran los 200 metros espalda y la carrera, ni la ví. Me la pasé llorando, riendo, atragantándome en el difícil trance de la ingesta de aquella maldita merienda y expulsando coca cola por cada uno de mis orificios craneales... todo gracias a mi diosa. Se metieron en el agua los nadadores para asirse a las barras desde donde recibirían la orden de salida para la prueba de espalda cuando un grito histérico, desgañitado, horroroso sesgó mi concentración... "SALIDAAAAAAAA NULAAAAAAAAAAAAA, SALIDAAAAAAAAAAA NULAAAAAAAAAAAAAA".




Tras eso y la presidencia federativa, Pere Sust y ACB, Portela, en manos de catalanes , su futuro no pintaba de su color favorito y pasó a la profundidad de un despacho o escondida entre toneladas de archivos, hasta que uno de esos "pogroms" que suceden de vez en cuando en el Ente, dió con ella fuera de la parrilla baloncestística. Tanta gloria llevara como descanso dejó.




Como despedida recibió un homenaje antes de un partido televisado en el viejo pabellón del Congost en Manresa (el nuevo todavía no era ni una idea de futuro)... ¡¡¡Dios la que se armó!!!. Anunciaron su nombre por megafonía y se armó la bronca... ¡¡¡qué bronca!!!, y a la tía, impertérrita, no se le ocurre otra idea aque cruzarse la pista desde el túnel de vestuarios hasta el centro. Lo que aconteció a renglón seguido fué inenarrable, ni en el Pioniir ni en la pista del Aris en sus buenos tiempos he visto al público tan exaltado. Los antidisturbios no daban abasto. Mientras tanto ella se mantenía ajena a todo lo que la rodeaba... sillas, birras, bocatas... lo que había a mano, y recibía un premio de manos de María Planas mientras los equipos suplicaban que desapareciera por el agujero del que había salido. Qué momentos aquellos. Qué entereza, qué saber estar... mi Diosa.




Pero hoy el baloncesto y el periodismo femenino vuelven a estar de enhorabuena en el Ente. Ya sabéis la seriedad con la que tratan nuestro deporte habitualmente y la ACB en particular esta temporada. Se acabó la pasta para que viajen los comentaristas. Se acabaron las retransmisiones simultaneas entre La 2 y Teledeporte (que no son motos, ¡coño!). Sólo se viaja a Africa. Perdón. Sólo viaja Africa. Siempre nos quedará Africa de Miquel. Empezaré por el final para no hacerlo más largo. Hoy se nos ha despachado con una perla de esas que pasan desapercibidas y con la complicidad del "árbitre" Arseni, que le ha seguido el juego.




Cuando un periodista va a meterle la alcachofa a un entrevistado, como mínimo debe saber a quién está entrevistando. Y esta tía no sabía si tenía delante a un ex-jugador o al sobrino bastardo del Ayatollah Jomeini. Ha visto a "Chichi" Creus en la grada y con ese nombre se ha quedado. Le han dado la orden de entrevistar al que hace la "análisi tècnica" en Canal Sur que es el ex-jugador de Estudiantes y Caja San Fernando, "Chinche" Lafuente. Pues no hacía más que llamarle "Chichi". "Un momento Arseni que tenemos aquí a "Chichi" Lafuente"... y seguimos... preguntas de científica... "¿Cómo ves el partido "Chichi"?", "Un pronóstico "Chichi""... y "Chichichinche" flipándolo en colores...




No estoy en contra del periodismo deportivo femenino. Estoy en contra de los inútiles sean del sexo que sean. En La Sexta contaron con dos chicas durante el Mundobasket que lo hicieron genial, Carlota Reig y el fichaje de Euroesport, Karina Kvasniova, dos ejemplos de buenas profesionales y no sólo "talking heads".




La compañera que hacía los tiempos muertos el año pasado, Fe López se lo curraba. Transmitía frescura, simpatía, preguntas y comentarios casi siempre acertados. Pero lo de este año ya clama al cielo. Me consta que en la ACB están "contentos" con el Ente. Si seguimos así, disfrutemos de la ACB en abierto mientras podamos.




Nota del autor:

Esta reflexión fue escrita durante la retransmisión del Cajasol – Regal FC Barcelona, de Liga Regular temporada 2010-11.



sábado, 15 de junio de 2013

La delgada línea blanca


 


 
Cuando parece que en las series finales ACB la percepción del arbitraje vuelve a un plano más normal, una situación que se ha venido repitiendo desde el primer partido no ha empezado a llamar la atención hasta bien entrado el tercero. Una línea vuelve a alentar el debate en torno al universo del silbato, esta vez es una linea blanca. No una linea de ropa que define el color de uno de los dos contendientes, no sean malpensados, para mal pensar me basto y me sobro. Me refiero a la línea que se sitúa a 4'60 metros del aro, la linea de tiro libre, esa de la cual el nuevo jugador griego del Barcelona Dimitris Mavrokefalidis hace uso a su libre albedrío.



Que no solo la pisa sino que mete la bota un metro dentro de la zona cada vez que lanza un tiro libre ha escapado a los ojos de todo el mundo hasta que Pérez Pérez tuvo a bien advertirle de dicha circunstancia en el partido de anoche, el tercero. Que el espectador no haya caído en ese detalle sin la ayuda de las imágenes de un árbitro advirtiendo a un jugador de que puede estar cometiendo violación al reglamento, carece de importancia. Son detalles que no siempre vemos aunque, a veces, para según qué ojos, esos detalles no pasan inadvertidos.



Llegados a este punto creo conveniente explicar un poco la regla. Hay un jugador situado detrás de la linea de tiro libre que es el lanzador. Ese jugador debe permanecer detrás de la linea, sin pisar ni mucho menos invadir la zona, hasta que el balón que él mismo ha lanzado toque el aro. No es lo mismo para los jugadores que aguardan el rebote en el pasillo de tiros libres. Ellos pueden invadir la zona una vez el balón ha abandonado la mano del tirador.



Lo más llamativo para el gran público ha sido que un árbitro se de cuenta de la circunstancia y no solo no sancione la jugada, sino que advierta al infractor de no volver a cometerla. Para mí, no. Yo lo veo de otra manera. Me resulta tan difícil creer que ninguno de sus dos compañeros de ayer, ni los otros seis que han arbitrado estas series hasta la fecha lo hayan visto. Es más, de tan difícil, me resulta increíble. Es decir, que no me lo creo. Ocho árbitros ciegos y uno que viendo bien no hace lo que tiene que hacer... Ni de lejos. Yo voy más allá.



Se habla de criterio arbitral. Tiempo atrás ya dije la mía. Todo Director Técnico Arbitral es como un Ministro de Justicia. Las leyes están ahí, escritas y articuladas en papel. El reglamento FIBA también. Es misión del máximo responsable técnico establecer un criterio de interpretación lo más uniforme posible para trazar el camino que una y no separe la literalidad del Código con su espiritualidad, dejando a cada Juez la interpretación final del suceso y sancionarlo, si corresponde, conforme a Derecho. Tengo la sensación de que en la situación concreta que nos ocupa los árbitros, como con los pasos de principio de temporada, no terminan de compartir ese criterio. Viene a ser lo mismo que los pasos de los jugadores de la selección de los Estados Unidos cuando juegan contra España, no se pitan por consigna. Pérez Pérez a punto estuvo de saltárselo. Literalidad que protege contra espiritualidad que no lo hace. La linea de tiro libre, la delgada linea blanca, no está recibiendo la protección que merece por parte del encargado de hacerlo.