Cuando
en Valencia aún no existía baloncesto ACB yo ya andaba suelto en el
mundo arbitral. Por aquel entonces era un joven que empezaba. Aprovechando los arbitrajes a Choleck Lliria y
Pamesa Valencia intentábamos en el Colegio de Árbitros que algún compañero de 1ª B viniera
a darnos alguna charla técnica y si era canario o tinerfeño que
lo hiciera cargado de silbatos Balilla, el Fox aún tardaría en
aparecer, porque en la península eran imposibles de conseguir. Era
difícil, poca predisposición y viajes con el tiempo justo para el
partido. Un chico de poca más edad que yo apareció una tarde con la
bolsa de viaje, pues tenía partido de Pamesa a las pocas horas, y
nos dio una de las mejores charlas a las que he asistido. Juan
Carlos Arteaga no era un tío difícil para eso, es más, lo
disfrutaba. Ya entonces (1987 u 88) se definió como profesional del
arbitraje.
En el día de hoy los lectores del diario Marca se
desayunaban con unas suculentas declaraciones del árbitro canario
Juan Carlos Arteaga al periodista José Luís Martínez. En una
completa entrevista en la que ambas partes, entrevistador y
entrevistado, dieron lo mejor de sí Arteaga daba un extenso repaso a
su carrera, no rehuía pregunta alguna por delicada que fuera
(pruebas físicas, relación con Chápuli... gran trabajo del
entrevistador). No puedo evitar comparar esta entrevista con la que
Paco García Caridad le hizo a Alberto García Chápuli en Radio
Marca el 4 de Junio de 2013, comparación que no deja a García
Caridad en buen lugar.
No
sería noticia más allá de lo inusual que resulta un árbitro
mentado en un periódico deportivo por un motivo diferente a robar a
éste o regalar el partido a aquél y que el árbitro no sea de
fútbol sino de baloncesto. Pero claro, algo fuera de lo habitual
tiene que acontecer para que tal hecho se produzca. En el transcurso
de la entrevista Arteaga denuncia haber sufrido un intento de soborno
en una final de competición europea (no queda claro si a nivel de
clubes o de selecciones nacionales). Cuenta con bastante detalle el
modus operandi utilizado
por el corruptor y cómo decidió afrontar la situación hablándolo
con un compañero y poniéndolo en conocimiento del responsable de la
FIBA en ese campeonato. A mi entender en el fondo obra correctamente aunque yo no
hubiera esperado una noche a ponerlo en conocimiento de FIBA.
Sin
embargo ahora viene la parte mala. Imagino a un Arteaga
brillantemente sonsacado por José Luis Martínez de tal suerte que
con el transcurrir de la entrevista el periodista va ganándose la
confianza de su interlocutor hasta que éste olvida el foro en el que
se halla y lo convierte en una charla coloquial. De ahí que esa
fluidez le lleve a meter la pata en la parte final del documento
cuando sostiene que le consta que no todo el mundo obra igual que él,
lo que significa que otros sí han trincado y focaliza la corrupción
sobre todo en países del Este de Europa. No, Juan Carlos. Si has
abierto la botella te tienes que beber su contenido. No le
correspondía a él sino al responsable de FIBA una vez enterado
lidiar con el asunto de su soborno, por lo que nada hay que reprochar
a Arteaga sobre el secreto en el que se ha mantenido ese intento de
compra hasta ahora. Lo de los árbitros del Este y la aseveración de
que existen compañeros vendidos o se hace con luz y taquígrafos o
directamente sobra. Se ha equivocado gravemente poniendo bajo
sospecha a media Europa. A partir de ahora un árbitro ruso, polaco, checo, etc... no será visto de la misma forma.
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